Con motivo del Día Internacional de la Mujer, desde la Asociación de Mujeres Profesionales de la Insolvencia queremos poner en valor el talento, la trayectoria y el liderazgo de mujeres que han contribuido de forma decisiva al desarrollo del ámbito jurídico y, en particular, al mundo de la insolvencia.
En esta ocasión tenemos el honor de conversar con nuestras socias de honor, Dª Bárbara Córdoba y Dª Cayetana Lado, dos juristas de referencia cuya trayectoria profesional refleja excelencia, vocación de servicio público y una constante capacidad de adaptación a los nuevos retos del ejercicio jurídico.
Tras una brillante carrera en el ámbito público —como magistrada y como abogada del Estado, respectivamente— ambas han iniciado recientemente una nueva etapa profesional en la abogacía de despacho, aportando su experiencia y visión a la práctica privada.
En esta entrevista compartimos con ellas algunas reflexiones sobre su recorrido profesional, los avances en materia de igualdad en el ámbito jurídico y los consejos que ofrecerían a las nuevas generaciones de profesionales.
Entrevista a Dª Cayetana Lado
El ejercicio del Derecho suele exigir un alto grado de dedicación. Desde su experiencia, ¿qué consejo daría a las jóvenes que desean desarrollar una carrera profesional exigente sin renunciar a su proyecto de vida personal?
Mi consejo sería tratar de equilibrar ambas facetas y dar importancia a la parte personal, que es lo que en ocasiones suele descuidarse en una carrera profesional exigente. Hay que establecer prioridades y reservar tiempo para actividades fuera del horario laboral, practicar algún deporte, etc dado que nos ayudan a desconectar. Saber rodearse de gente buena, así como el cuidado de la salud física y mental, es clave para poder rendir al máximo en el trabajo.
Tras una larga trayectoria en el sector público, ha iniciado recientemente una nueva etapa en la abogacía de despacho. ¿Qué le motivó a dar este paso y qué está descubriendo en esta nueva fase profesional? ¿Por qué cree que hay pocas mujeres que den este paso?
El sector público ofrece una mayor seguridad y normalmente mejores posibilidades de conciliación, si bien ello depende del puesto de trabajo concretamente desempeñado porque existen determinadas posiciones directivas en el sector público que son tan exigentes o más que las del sector privado.
Por su parte, el sector privado nos permite a los Abogados del Estado desarrollar una carrera profesional que aporta una visión más amplia y enriquecedora, incluyendo la participación en asuntos diferentes de los que se suelen llevar en la Administración. A mí en este momento esta nueva etapa profesional me está permitiendo ver las cosas desde otro enfoque y analizar con más detalle cuestiones de la regulación en las que no había tenido ocasión de profundizar.
En cuanto a la presencia de mujeres en el sector privado procedentes del sector público, creo que sí se ha incrementado su número en los últimos años, si bien quizá no exactamente al mismo ritmo que los hombres. Esto puede deberse a diferentes factores: el sector público permite una mejor conciliación familiar (a nivel de horarios y demás) que el sector privado, que suele exigir mayor disponibilidad; mayor temor a asumir riesgos, etc. El cambio exige modificar horarios y prioridades, renunciar a determinadas cosas en favor de otras, y no todo el mundo está dispuesto a asumir los sacrificios que supone. Si además tienes una pareja con una carrera profesional exigente es verdad que la decisión se torna más complicada y es necesario cierto grado de generosidad por ambas partes.
A lo largo de su carrera, ¿ha habido personas o referentes que hayan influido especialmente en su desarrollo profesional?
Si, de hecho, me gustaría reivindicar el valor de los referentes. Las personas aprendemos por imitación. Por ello, es necesario tener buenos referentes que nos ayuden, de los que podamos aprender y que, por su conducta, sean un modelo para los demás.
En mi caso, a nivel profesional mis referentes han sido mi preparadora de la oposición, la Abogada del Estado Dª María José Sánchez-Andrade Fernández, así como mi directora de tesis, la Catedrática de Derecho Mercantil Dª Juana Pulgar Ezquerra. Me considero muy afortunada por haber tenido el privilegio de conocerlas. Son personas a las que admiro profundamente por sus valores humanos y por sus logros profesionales.
¿Qué valores considera fundamentales para construir una carrera sólida y, al mismo tiempo, mantener el equilibrio personal?
En mi opinión, son fundamentales la responsabilidad, la honestidad, la empatía y la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida. Hay que intentar dar siempre lo mejor de un mismo a nivel personal y profesional. Y digo intentar porque obviamente no siempre se consigue. Pero desde luego hay que intentarlo.
Si pudiera dirigirse a la joven profesional que fue al inicio de su carrera, ¿qué consejo le daría hoy?
Es complicado dar consejos. Yo me he equivocado en determinadas decisiones cuando era muy joven. Afortunadamente creo que he sabido aprender de esos errores. Le diría que se valore, que tenga una actitud positiva y que no le paralice el miedo a fracasar. Lo importante al final es saber levantarse. Le diría que pensara más a largo que a corto plazo.
En los últimos años se han producido avances relevantes en materia de igualdad en el ámbito profesional. Desde su perspectiva, ¿cuáles considera más significativos y qué retos siguen pendientes? Mirando al futuro, ¿dónde cree que deberían concentrarse los esfuerzos en la próxima década?
Actualmente se observa una mayor presencia de mujeres en la alta dirección, así como en los consejos de administración, si bien estos avances han venido determinados por la normativa que exige la paridad. También hay una mayor concienciación social en torno a la corresponsabilidad de las tareas del hogar.
Como retos pendientes, creo que habría que impulsar más la presencia de mujeres en sectores STEM y tecnológicos. Me parece que también se debe fomentar el deporte femenino porque, entre otras cosas, aporta unos valores muy útiles para forjar la personalidad.
Finalmente, me parece que deberíamos liberarnos de estereotipos y prejuicios de cualquier clase, así como mejorar nuestra autoestima. Asimismo, considero fundamental alcanzar la libertad de decidir. Y a ese objetivo quedan supeditados todos los demás.
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